Estoy sola sentada al borde del abismo de la eterna mar, miro al frente y
veo la luz del amanecer fulgurar. Esa luz me alumbra y siento la incandescencia
en mi cuerpo. La brisa del mar me acaricia la tez suavemente y me trae
recuerdos del pasado. La tristeza, la nostalgia, recuerdos perdidos por
instantes que me hacen pensar del pasado, presente y del futuro incierto. El
sonido del refinado violín, la garra de las olas, la naturaleza, el viento
volar y las hojas y las hierbas correr. La fuerza de la soledad, del dolor, la
experiencia y el amor.
LAS DIOSAS GAVIOTAS Agrias guerreras Viejas vocingleras Incansables viajeras Cruzáis el cielo de polvo transparente y El abismo de la madre orbe. El pecho al descubierto Combatiendo la brisa Brillante de Oriente. Agrias guerreras Viejas vocingleras Incansables viajeras. Vociferáis en los acantilados De Moher vuestra osadía, Vuestra fuerza de gallardía Palpáis el calor ameno Y los aires azafranados De este. La balsa de aceite Llega vuestro seno. Agrias guerreras Viejas vocingleras Incansables viajeras. Sois vosotras Madres nuestras Élites dechadas De la cúspide . N.V.de.M
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